Considerar las definiciones particulares de conservación y aprovechamiento de los recursos naturales tiene una importancia capital en la implementación de políticas públicas, planes nacionales y proyectos locales

Actualmente, el modelo económico primario extractivita representa una constante amenaza para Latinoamérica. Frente a ello, los países han creado las denominadas áreas protegidas, para la conservación de la biodiversidad, y los pueblos indígenas han asumido el rol de guardianes de la Madre Tierra; sus recursos naturales y culturales.

En ese contexto, los entes internacionales, gobiernos, empresas privadas, organizaciones no gubernamentales, entre otros, se han preguntado cómo contribuir al desarrollo de dichos pueblos. Como resultado, se han estructurado planes de intervención, para fortalecer principalmente el desarrollo rural, la seguridad alimentaria, la educación escolar y la participación local. A continuación, se tratan las deficiencias más comunes de las intervenciones, se discuten las diferentes definiciones de desarrollo que tienen los principales actores, como ejemplo en áreas protegidas de la Amazonía boliviana, y se brindan algunas recomendaciones para mejorar los procesos de comunicación social y sostenibilidad.

Intervenciones

Tomando en cuenta cinco grandes categorías de evaluación para intervenciones, pertinencia, eficiencia, eficacia, impacto y sostenibilidad, podemos decir que las deficiencias usuales respectivamente son: i) errores de diseño, con relación al reconocimiento de necesidades de las poblaciones, debido generalmente a procesos lineales —y no horizontales— de diagnóstico y planificación; ii) mala distribución de los recursos en comparación con los recursos empleados (humanos, financieros y materiales), debido a problemas administrativos/contables o corrupción; iii) bajo cumplimiento de los objetivos previstos por una planificación muy ambiciosa o mala coordinación en la ejecución; iv) impactos (cambios o efectos) negativos que no se han previsto porque toda intervención altera la normalidad de las personas y áreas de intervención y; v) baja sostenibilidad en el largo plazo ya que no se han consolidado los conocimientos y competencias de los beneficiarios.

Para comprender mejor, lo dicho anteriormente, vamos a imaginar que un organismo de apoyo internacional ha hecho un proyecto, para capacitar a mujeres de una población de la Amazonía boliviana en corte y confección. Para ello, han enviado dos equipos: uno de trabajadores extranjeros que construyeron el taller y otro de capacitadores. Al final, de acuerdo a su informe, las mujeres lograron incrementar sus ingresos por la venta de ropa a los equipos del proyecto, esas utilidades se invirtieron en procesos productivos (cítricos) y así se mejoró su seguridad alimentaria. Luego, de un mes desde la finalización del proyecto, nadie volvió a usar el taller.

¿Qué salió mal? Pertinencia: el centro de corte y confección no era una necesidad en el pueblo, en realidad, la gente deseaba una planta de transformación de frutas; nadie les preguntó qué requerían.

Eficiencia: se contrataron empleados extranjeros y no se crearon empleos para los locales, los materiales fueron importados y nunca se informó sobre el destino de los recursos del proyecto a la comunidad.

Eficacia: se propusieron objetivos muy altos. Por ejemplo, la seguridad alimentaria no se puede garantizar solo bajo un supuesto de aumento de ingresos familiares.

Impacto: las familias quedaron tan insatisfechas que ahora rechazan toda propuesta de proyecto con la cooperación internacional.

Sostenibilidad: los beneficiarios no son capaces de operar las maquinas por sí mismos, no existen mercados para vender su ropa; su ubicación geográfica limita sus posibilidades de comercialización.

Desarrollo

Probablemente, para un académico, sea el “manejo y la conservación de la base de recursos naturales, y la orientación del cambio tecnológico e institucional, de tal manera que aseguren el logro y la satisfacción permanente de las necesidades humanas, para las presentes y las futuras generaciones. Tal desarrollo sostenible (en los sectores agrícola, forestal y piscícola) conserva la tierra, el agua y los recursos genéticos de flora y fauna, es ambientalmente no degradante, técnicamente apropiado, económicamente viable y socialmente aceptable”, como explica la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura. No obstante, para los pueblos indígenas existen diversas variantes de dicha definición. En palabras sencillas, para algunos grupos el desarrollo implica la construcción de carreteras, aeropuertos y el aprovechamiento de los recursos, sin pensar en las consecuencias ambientales o sociales, con el fin de erradicar la pobreza. Para otros, el desarrollo tiene que ver con la no intervención de sus comunidades, pues están felices con sus condiciones de vida en armonía con la naturaleza y piden que se respete su derecho a continuar con su forma de vida. Al contrario, otros grupos desean fortalecer sus emprendimientos, de acuerdo a los lineamientos del desarrollo sostenible descrito previamente.

Esta realidad abre nuevas interrogantes éticas a los tomadores decisiones: ¿Se debería impulsar la construcción de carreteras en áreas protegidas, para mejorar su comercialización? ¿Se debería prohibir toda intervención y olvidar la pobreza existente (medida en términos de ingresos económicos)? ¿Se debería impulsar a los emprendedores?

De regreso en el ejemplo inicial. En dicha área de intervención, muchos años después, el Gobierno local hizo un proyecto de gestión de áreas protegidas con tres pueblos indígenas. El primero, se pronunció en contra de las áreas protegidas porque consideró que significaría limitaciones para la construcción de carreteras, es decir, para la comercialización de sus productos y, por lo tanto, la pobreza prevalecerá; el segundo, no se enteró del proceso porque solamente hablan su lengua indígena y nadie les comunicó los cambios; el último, pidió que se brinden créditos para impulsar actividades turísticas. Entonces, los responsables del proyecto, identificaron un grave problema social.

Comunicación y sostenibilidad

Considerando tanto las deficiencias de intervención como las diferentes perspectivas de desarrollo, se puede establecer la relación con un elemento clave: la comunicación social. Pues, para mejorar la intervención de apoyo para el desarrollo no solo en áreas protegidas, sino también en cualquier lugar que requiera trabajar con grupos diversos, es fundamental generar diálogos continuos, horizontales, participativos, inclusivos, igualitarios y equitativos, principalmente.

En ese sentido, se debe: i) diseñar las políticas, estrategias o proyectos junto con los beneficiarios, con base en sus necesidades; ii) crear comités de fiscalización o establecer auditorias e informar los resultados logrados; iii) fijarse objetivos reales y alcanzables; iv) pensar en los impactos positivos y negativos por igual; v) potenciar la sostenibilidad a través de la capacitación continua a todos los beneficiarios, especialmente jóvenes.

En conclusión, el desarrollo solamente es posible, en la medida en que todos los actores se orientan a una misma meta y trabajan juntos, en todos los niveles, entendiendo que el mejoramiento de las condiciones de vida de las personas es tan importante como la conservación de la Madre Tierra.

Finalmente, si bien el ejemplo descrito en este texto es ficción, está basado en experiencias reales de intervenciones realizadas en la Amazonía boliviana, con el único fin de ilustrar mejor la complejidad de la realidad social, abrir paso al debate y repensar nuestro rol como agentes de cambio.

Por Carlos Andrés Torrico Monzón

Director de CIED, coeditor de revistas académicas y científicas, fotógrafo, escritor y periodista.