¡Y si hablamos de liderazgos jóvenes!

Si nosotros los jóvenes logramos dejar de ser apáticos a este tipo de procesos de liderazgo y empezamos a participar activamente no solamente logramos tomarlas riendas del futuro de nuestro país, también generaremos una participación más equitativa dejando de lado la instrumentalización de los jóvenes en la politiquería.

Empecemos con las siguientes preguntas:

¿El liderazgo debe ser Juvenil, o para personas que ya tienen cierta madures a lo que en este espacio he decidido llamar liderazgo añejo?

¿Debemos liderar procesos o solo dejar que otras personas hagan eso y esperar a ver qué pasa?

La realidad es que en nuestro país últimamente se ha notado un interés por parte de los jóvenes para llevar a cabo procesos de liderazgo, por muchas razones, en particular porque creemos que nos ha hecho daño este tipo de liderazgos del tipo añejo, sin embargo, desde tiempos inmemorables nos muestran que un buen liderazgo viene de una persona con ciertos años encima que con la experiencia de los años logra obtener esa serie de requisitos que se supone debería tener un buen líder, y tal como lo señaló Freud, desaparecido el líder, se “desarmaba” el colectivo.

Todos nosotros en algún momento de la vida nos sentimos afectados por un mal liderazgo, llámese presidente, gobernador, alcalde, concejal, o incluso en las representaciones estudiantiles que en más de una ocasión he escuchado la expresión fulanito de tal no me representa, todos sabemos que un buen líder hace progresar su equipo por que a mayor calidad de liderazgo somos más felices y prósperos.

He podido experimentar varios liderazgos del tipo añejo tanto de presidentes, gobernadores, alcaldes, concejales, etc. Y si bien todos no han sido malos se nota un patrón, la gente se resigna a la seguridad del paternalismo por el riesgo que la propia autonomía representa, por ende, las cosas en el país no van como deberían. Más allá de eso también me he dado cuenta de la existencia de liderazgos un poco más jóvenes como lo es el caso de Nayib Bukele, presidente de El Salvador, que ha generado un mayor impacto, muestran otra forma de hacer las cosas, así que lo que yo estoy proponiendo basado en estos ejemplos anteriormente mencionados es que los jóvenes asumamos una postura seria y no tengamos miedo de liderar procesos porque ¿quién más que nosotros mismos para construir el futuro en el que queremos vivir?

Si nosotros los jóvenes logramos dejar de ser apáticos a este tipo de procesos de liderazgo y empezamos a participar activamente, no solamente logramos tomarlas riendas del futuro de nuestro país, también generaremos una participación más equitativa dejando de lado la instrumentalización de los jóvenes en la politiquería.

Por Juan Camilo Yepes Salgado

Estudiante de Ingeniería Civil en Unimagdalena - Sucreño