Es muy preocupante esta situación, porque demuestra que nuestras decisiones electorales van direccionadas y sesgadas en defender ideologías sociales, religiosas o políticas y no en busca de que nuestro país tenga realmente un crecimiento.…”

“Enséñale a una persona a tener criterio y no será de derecha ni de izquierda. Será un hombre libre, autónomo, inalienable, descontaminado de odio y fanatismo. El pensar es una acción natural del ser humano, Discernir y tener criterio es una virtud de pocos”. Anónimo.

En Colombia nos han acostumbrado a que siempre tenemos que tomar decisiones radicales, donde tenemos que escoger una lineamento político u otro, eres de Izquierda o de Derecha, eres paramilitar o eres guerrillero, Petro o Uribe, blanco o negro, estás a favor de la Paz o estás en contra, y precisamente este último es el detonante que nos tiene al país completamente polarizado.

Nuestra historia colombiana se encuentra marcada por sucesos atroces donde siempre que  existe este tipo de diferencias ideológicas los únicos que terminamos perdiendo somos nosotros mismos, lo vivimos con lo que fue declarado uno de los hechos más devastadores en la historia de Colombia, la guerra de los mil días, que se originó en una lucha por el poder entre los partidos liberales y los conservadores, lo único que se lograron con esa lucha fue hundir a nuestros país en la miseria, una crisis económica, política y social, también con un gran golpe con la separación de Panamá.

Parece que no hemos aprendido la lección, con la reciente medida de aseguramiento impuesta por la Corte Suprema de Justicia-CSJ al ex presidente Álvaro Uribe Vélez, muestra el reflejo de ese fanatismo desmedido que estamos viviendo nuestro país, por un lado encontramos algunos haciendo cantos de victoria, cantando el himno nacional como si se tratara de un gran grito de independencia y celebrando con mucho entusiasmo el mal ajeno. La otra cara de la moneda no podían quedarse de manos cruzadas y salieron a las calles realizando caravanas donde se evidenciaba el incumplimiento de la cuarentena y de todos los protocolos, algunos pidiendo con lágrimas en los ojos una reforma constitucional, tan fuerte son esas emociones y sentimientos que olvidaron por completo el coronavirus.

Es muy preocupante esta situación, porque demuestra que nuestras decisiones electorales van direccionadas y sesgadas en defender ideologías sociales, religiosas o políticas y no en busca de que nuestro país tenga realmente un crecimiento.

Debemos de empezar a ver otras tonalidades de colores, a empezar a mirar a los lados, no todo en la vida es blanco y negro, también existe distinta gama de grises, tenemos que dejar de seguir una vertiente con los ojos vendados (como si fuéramos ovejas) y llegar al punto defender lo que en muchos casos es indefendible, no quiero con estas palabras direccionar a ningún lineamento político, lo que reamente quiero es que observemos las situaciones de manera crítica y objetiva, tenemos que ser tolerantes para que nos lleve a tomar decisiones con la razón y no con el corazón.