Hay pocas películas que pueden cohesionar tantos temas en una sola trama y que lo hagan tan bien, que se sienta fluida y coherente como esta. El niño que domó el viento de 2019 no es solo una de esas películas que recomiendo ver, se ha convertido en una de esas que se debe ver, basada en la historia real de William Kamkwamba, es una muestra de increíble superación a pesar que todo a nuestro alrededor nos impida hacerlo, y no me malentiendan, no se trata de romantizar la pobreza como es habitual por estos días, véanlo como el entender que si se puede hacer algo, que aunque pequeño, puede motivar y dar valor de superación en comunidad.

No solo las actuaciones son excelentes y más refiriéndome a Chiwetel Ejiofor (Trywell) y Maxwell Simba (William) como padre e hijo respectivamente, sino su fotografía y música son estupendas, realmente nos transporta a Malawi al sureste de África.

Para esta ocasión no relataré la historia sino sus puntos que a mi parecer le dan a esta película su posición como una de las mejores para mi. Y es que como mencione antes la cinta tiene de todo que podemos identificarnos como latinos a pesar de ser en África.

Tenemos un pueblo con pobreza extrema, un olvido completo por su gobierno y que solo va para buscar votos, (¿les suena?) una deforestación que genera inundaciones y por ende un daño a las cosechas que es lo que vive este pueblo. La entrega total de un padre por sacar a su familia adelante, que a pesar de cometer varios errores si logra detonar una empatía en nosotros hacia su relación con el hijo, también tenemos a ese sector que se aprovecha de los demás para robarlos, la falta de estudio que es muy normal lamentablemente en muchos pueblos Africanos (y Colombianos), las ganas de superarse y ayudar a los demás a pesar de las adversidades y podría continuar contando las subtramas pero no me daría la columna para acabar.

No tengas miedo de fallar. Nunca vas a saber lo que vas a perder si no lo intentas”

William Kamkwamba.

Hay unas escenas que te remueven tantas emociones que no puedes evitar querer más de esta película, tenemos momentos de empatía, tristeza, alegría, llanto y frustración. La frustración política, social y moral son el recurrente y pues para dar nombre a esta cinta, el punto final es por supuesto ver como William doma el viento y lo hace a base de estudio y esfuerzo creando un molino de viento para lograr llevar agua a los cultivos en esa dura época de sequias y es un momento realmente emotivo, teniendo en cuenta que nadie creía en él ni siquiera su propia familia, pero más allá de esta gran escena quiero rescatar dos que me dolieron mucho: En un momento duro de hambruna, se ven forzados a decidir que momento del día van a comer, ya que solo les alcanzaba para una comida al día y lo que dice la madre prefiriendo la cena ya que “nadie puede dormir con el estomago vacío” te rompe el corazón y la segunda es cuando a pesar de la poca comida William reserva un poco para su perro, por lo cual su padre se enoja y lo refrende, momentos después vemos al perrito muerto por evidentes razones. Pero no todo es malo, al inicio de la película vemos como William se alegra enormemente al ver que sus padres le lograron comprar un uniforme para asistir al colegio.

Son estos momentos sencillos, tanto de tristeza como de alegría que nos hace reflexionar en esas cosas que afortunadamente tenemos como ropa y comida que ya las pasamos desapercibidas y no las valoramos como los regalos que son y que para otros seria un lujo total.

Para finalizar quiero tocar un punto que a mi parecer es el punto central sin serlo a simple vista, y es la cicla del padre, la cual era muy importante para él, ya que le ayudaba en su trabajo y su transporte, pero al verse forzado a perderla para poder crear el molino de viento, se enoja y reclama que no lo hará, pero al final cuando se reconcilia con su hijo y decide darle la cicla es un momento muy emotivo y que nos hace recordar ese excelente libro de La culpa es de la vaca, la cual nos enseña el desapego de algunas cosas que aunque puedan parecer necesarias nos damos cuenta que al dejarlas podemos tener algo mejor.

Por Jonnattan Jair

El cine y la televisión siempre han sido un medio por el cual la vida se transmite con fantasía, magia y hasta cruda realidad en ocasiones. Yo les traigo una forma diferente de interpretar estas películas y series que tanto disfrutamos. Las abordaré con humor, con toques de critica social y por supuesto como cada cuadro y sonido nos hace sentir muchas emociones.