sin importar la creencia religiosa que tengamos es necesario razonar sobre las circunstancias por las que atraviesa nuestro país; ya lo dice el viejo pregonar popular “hace dos mil años el pueblo tenía para escoger entre un ladrón y Cristo, dos milenios después siguen escogiendo al ladrón;””

En esta época de semana espiritual que se avecina, me he puesto a reflexionar sobre la amnesia colectiva que padecemos, sin importar la creencia religiosa que tengamos es necesario razonar sobre las circunstancias por las que atraviesa nuestro país; ya lo dice el viejo pregonar popular “hace dos mil años el pueblo tenía para escoger entre un ladrón y Cristo, dos milenios después siguen escogiendo al ladrón;” el día de hoy quise hacerle un tributo al pueblo campesino colombiano y como con nuestra indiferencia de seguir votando por ladrones o cambiando nuestro voto por banalidades o abstenerse ha afectado a nuestros agricultores que adolecen por la falta de inversión social. 

Es de mero conocimiento básico que la masa campesina en Colombia se ha reducido exponencialmente gracias a múltiples factores presentados en el siglo XX, eso fue lo que a muchos nos han enseñado en la escuela; eso hoy en día no ha cambiado, la falta de inversión por parte del Estado en la tecnificación de las tierras, la dificultad de no poder obtener un sistema de riego, la ausencia de inversión en las vías terciarias que faciliten el movilizar el cultivo, el conflicto armado interno que obligo a una gran masa campesina a un éxodo dirigido hacia las grandes ciudades, lo que muchos politólogos denominaron la fiebre de las urbes; eso sin contar el desplazamiento forzado, ser bañados por glifosato en aspersiones aéreas y la obtención de las tierras por latifundistas; estas características mencionadas anteriormente son el caldo de cultivo de la anomia jurídica que existe en el sector rural y hoy en pleno siglo XXI las cosas no han cambiado en mucho.

Actualmente estamos situados en el espectro de la globalización y el libre mercado que se añade como ingrediente a la lesión que padece el pueblo campesino en Colombia, la mayoría de los productos agrícolas consumidos en nuestro país son importados; nos hemos olvidado de nuestras raíces olvidando darle el reconocimiento que merecen aquellas familias que se dedican a la siembra y cosecha; aquellos hombres, mujeres y jóvenes que día a día trabajan de sol a sol para que nosotros degustemos de un buen plato en nuestra mesa.

Acorde a lo anterior podemos decir que se le ha restado importancia al sector primario en específico a los campesinos dándole relevancia al sector industrial, afectando el medio ambiente; actualmente no hay alicientes, ni incentivos contundentes para reforzar al pueblo campesino colombiano, si bien hemos aprendido de nuestra gente del campo el ganar con honra lo que tenemos con el sudor de nuestra frente, nosotros los que vivimos en las urbes no hemos alzado nuestra voz que a día de hoy por aquellos que claman ayuda ante la necesidades que padecen y más aun con la crisis actual de la pandemia; bien se observan en las noticias de los medios locales y nacionales como se pierden cultivos enteros y algunos se represan.

Triste es ser reconocido a nivel mundial por los cultivos de coca y marihuana, cuando tenemos aguacates, maíz, banano, yuca, café, papa, entre otros productos; pero más triste aun es que el propio pueblo colombiano se olvide de sus campesinos; tener al pueblo agricultor es un orgullo, no es momento de hacer menosprecio por la clase social, porque al final todos somos uno, un mismo color, una sola nación.

Es por lo anterior que podemos afirmar que el campo colombiano ha sido golpeado desde hace muchísimo tiempo, pero se ha afianzado más ese padecer en los últimos años y viene siendo hora de que nuestra indiferencia al respecto desaparezca, eso se soluciona eligiendo democráticamente a nuestros dirigentes y gobernantes que realmente si nos representen y que no guarden silencio u omitan el aportar a la mejor empresa colombiana como lo es el agro; en efecto las clases de historia y políticas que muchos dimos en la escuela las hemos desestimado; es hora de demostrar que sentimos orgullo por nuestra cultura y todo aquello que nos ha brindado con su labranza el pueblo campesino.

Por romariopam

Abogado joven, que busca brindar una perspectiva diferente sobre la situación social actual, política, cultural y económica de nuestro país con un enfoque a generar sentido de pertenencia en cada individuo de nuestra sociedad en especial los jóvenes de nuestra región.