“Hacer que esta herramienta que nos convirtió en seres racionales no nos convierta en seres egoístas e individualistas dejando atrás todos los años de evolución en pro de una función social.”

tal vez cuando nosotros hacemos una introspección y pensamos en cosas diferentes estamos pensando en innovación, tecnología, cambios en nuestra rutina, en nuestro estatus quo y demás narrativas que tal vez pueden alojarse en nuestras cabezas cuando pensamos en ello, sin embargo, para pensar más allá es importante primero observar las cosas pequeñas que siempre hemos tenido junto a nosotros, hago referencia a esa herramienta que le permite al ser humano ser racional, y que le permitió comunicarse por primera vez en su historia para dejar un legado en la Tierra, El lenguaje.

Para muchas personas en lenguaje puede ser irreverente, algo bastante común y corriente, tal vez de menor importancia, sin embargo, es importante ver cuál es la capacidad del lenguaje mediante contextos históricos que hasta el día de hoy siguen marcando etapas de nuestra historia, siguen marcando vidas, no sólo una, sino millones, es precisamente la fuerza de este mecanismo de comunicación que permite ser quiénes somos, muchos dirán que lenguaje entonces se va a definir en toda aquella expresión oral compuesta de palabras, oraciones y demás elementos de un idioma cualquiera, pero es importante conocer más allá, saber y comprender sobre el lenguaje corporal más allá de los vocablos, muchas veces el lenguaje corporal habla más y de mejor manera que las palabras que podríamos pronunciar además de ser el mecanismo que envía mensajes más efectivos, es completamente perverso pensar que el humano actualmente conserva sus instintos salvajes expresando dominancia, liderazgo, sumisión, etc., no obstante, es algo de lo que no nos podemos deshacer por más avanzada que llegue nuestra civilización, y es precisamente allí donde se comienzan a organizar las sociedades y se obtienen las figuras de poder, tal como lo hace el león en una manada, muy bien hizo Aristóteles al afirmar que “el hombre es un animal político”

¿Alguna vez te has sentido persuadido por alguien, debido a su expresión corporal mostrando dominancia más que por las ideas que transmite? es exactamente lo mismo que pasó a mediados del siglo pasado mediante el discurso de Adolf Hitler, un gran ejemplo de la fuerza del orador, que a pesar de sus grandes conductas punibles debido a su capacidad de persuasión logró hacer millones de seguidores para cumplir sus objetivos vendiendo su idea, persuadiendo al público, convenciendo la veracidad de su ideología, es precisamente donde encontramos el poder del lenguaje, el poder de cambiar el estatus quo, el poder de lograr conformar una cultura colectiva que más adelante se va a traducir en cambios sociales, ya sean para bien o para mal.

Lamentablemente este para mal se ha convertido en el óbice  fundamental en torno al progreso de los Estados, especialmente en Latinoamérica debido a que esta herramienta puede llevar a malos usos, mismos que se pueden traducir en populismo y demagogia, es por ello fundamental que las personas no nos quedemos simplemente con la expresión oral y corporal junto al mensaje que nos quieren transmitir, sino despertar ese sentido crítico que tal vez pueda limitar estos instintos de nuestros antepasados, para precisamente conformar una sociedad crítica dónde nos demos realmente cuenta que la oratoria tiene muchas ventajas y desventajas al mismo tiempo, donde también veamos que es importante esta mentalidad crítica para conocer cuando nos están queriendo vender una idea falsa o una idea verídica, precisamente para conformar un estado concreto y fuerte donde la demagogia y el populismo se supriman a tal medida que la oratoria solamente sea un mecanismo para reforzar mensajes a transmitir para recordar que un líder no es aquel que habla pulcro, termino diciendo y ratificando la vital importancia que nosotros como personas individuales y miembros de un colectivo social, debemos conocer la relevancia de estos pequeños temas y cosas diferentes que tal vez sean irrelevantes pero que generan grande cambios, para evitar así su mala interpretación, y sobre todo para hacer que esta herramienta que nos convirtió en seres racionales no nos convierta en seres egoístas e individualistas dejando atrás todos los años de evolución en pro de una función social.