Creer para Ver es una apuesta de la Fundación Mi Sangre por apoyar y fortalecer los liderazgos propositivos y trasformadores de los jóvenes en Colombia, la cual ciertamente ha generado lazos de empatía y colaboración entre líderes nacionales en el marco del proyecto Jóvenes Liderando el Cambio.

En tiempos de amenazas y asesinatos a líderes sociales en Colombia, el apoyo y el esfuerzo por reavivar la esperanza en el país es un tesoro que vale la pena visibilizar y, por supuesto, replicar. Como jóvenes líderes deseamos y trabajamos por el bien común desde distintos escenarios de acción-trasformación. Por ende, poder contar con la Fundación Mi Sangre no solo ha motivado a los 128 jóvenes participantes del proyecto Jóvenes Liderando el Cambio, sino que también ha inspirado y permitido la creación de nuevas ideas en base a conocimientos y aproximaciones teórico-prácticas.

En mi perspectivita y experiencia personal como una de las líderes parte del proyecto, sin duda alguna agradezco a la vida por este espacio y a las facilitadoras/es y coordinadoras/es del proyecto por el amor que le han puesto a cada etapa, ya que nos han permitido fortalecer la idea de que creer es el primer paso para crear y trasformar en Colombia. 

Pero ¿qué implica esta experiencia en nuestro día a día como líderes? Pues bien, que podemos creer y tejer junto a otros jóvenes nuevas relaciones que nos permitan enfrentar de forma responsable nuestros contextos y los problemas que hay en ellos. Así, junto a la Fundación Mi Sangre lideresas y líderes invaluables para Colombia se permiten creer, crear y co-crear, reconociendo la importancia de la colaboración, la movilización social y la incidencia política como actos legítimos para aportar a nuestro país.

De esta manera, retumban en mi cabeza las bellas palabras de Benedetti sobre los jóvenes y su lugar en el mundo de su poema ¿Qué les queda a los Jóvenes?


¿Qué les queda por probar a los jóvenes
En este mundo de paciencia y asco?
¿Sólo grafitti? ¿rock? ¿escepticismo?
También les queda no decir amén
No dejar que les maten el amor
Recuperar el habla y la utopía
Ser jóvenes sin prisa y con memoria

Situarse en una historia que es la suya
No convertirse en viejos prematuros
¿Qué les queda por probar a los jóvenes
En este mundo de rutina y ruina?
¿Cocaína? ¿cerveza? ¿barras bravas?
Les queda respirar, abrir los ojos
Descubrir las raíces del horror
Inventar paz así sea a ponchazos…

Esta sección del inspirador poema, nos recuerda que más allá del temor y las dificultades en el contexto colombiano, como jóvenes tenemos derecho a soñar y a creer que lo que aprendemos en nuestro barrio, nuestros colegios y universidades es de utilidad para generar realidades menos desiguales e injustas y sociedades más conscientes y agentes frente asuntos como el cambio climático, la desigualdad estructural, la violencia y la injusticia.

Hoy más que nunca admiro a cada uno de los 128 de jóvenes que hacen parte de este proyecto, pues reconozco su labor, sus esfuerzos y su agencia en medio de dinámicas de violencia contra la vida, los derechos humanos, el ambiente y la diferencia.

Precisamente en el Festival de Medios realizado en el marco del proyecto Jóvenes liderando el Cambio, no solo nos reconocimos como líderes, sino que, a partir de ejercicios reflexivos, co-creamos desde nuestras iniciativas puestas en diálogo. Esto dio lugar a la creación de un fanzine basado en la construcción de paz en Colombia, un performance de memoria histórica que nos mostró el valor de no cometer los errores del pasado y la creación de productos audiovisuales que visibilizan las iniciativas de los jóvenes y cambian las narrativas que hasta el momento se han creado alrededor del activismo y las demandas juveniles, evidenciando nuestro aporte como constructores de paz.

Este proceso de intercambio y de consolidación de redes de trabajo además de fortalecer capacidades, habilidades y conocimientos, apoya técnica y económicamente uno de los proyectos liderados por cada uno de los jóvenes participantes. Lo que aporta a la trasformación de las narrativas hegemónicas del liderazgo juvenil en Colombia, para visibilizar su relevancia y su poder transformativo.

Ahora somos 128 jóvenes en red que, desde la cooperación y las nuevas amistades, queremos fortalecer nuestra labor en territorio.

Un saludo a mis compas de Jóvenes Liderando el Cambio; espero poder seguir construyendo país junto a ustedes, pues nos queda mucho por hacer y todo por transformar. Gracias por enseñarme tanto en estos meses, siempre dispuesta a unir fuerzas para alcanzar nuestras metas.