“…Los jóvenes no debemos quedarnos en el discurso y seguir recitando las palabras de Jaime Garzón “Si ustedes los jóvenes no asumen la dirección de su propio país, nadie va a venir a salvarlo. ¡Nadie!”, es momento de iniciar hacer política con amor, con disposición de servicio y siempre teniendo en mente que en algún momento seremos la institucionalidad y tendremos el poder de acabar con los tiempos de apatía y este será el mayor acto de amor.”

Quiero iniciar dando gracias a Dios, por su misericordia con mi vida, gracias a Pedro David, Director General de MJ por invitar me a este proyecto, un placer poder aportar a tus sueños ademas quiero resaltar la labor de Henrry Padilla como editor jefe del portal MJ Opina, gracias por tu compañía y apoyo y de manera especial quiero agradecer a Freddy Eduardo Pinzón Valverde por inspirar esta columna, algo me dice que aun tenemos mucho que aprender el uno del otro.

 

El amor en tiempo de apatía debería ser la antesala del desequilibrio, de la tristeza y desolación. Pero para los jóvenes que nos gusta la política es motivación, es energía, algo simple de entender cuando vemos que muchos dejan de soñar con transformaciones, con un futuro mejor y los jóvenes nos tomamos la primera línea de batalla para demostrar que aún existe el amor.

 

Amor que nos motiva a formarnos, a tomar las riendas de este país, mientras las condiciones de los jóvenes en Colombia se agudizan haciendo alusión a la más cruel apatía, con los altos niveles de desempleo, la falta de políticas de impacto para la inserción laboral juvenil, la brutalidad policial, la violación de derechos humanos, la privatización de la educación, entre otras. Los jóvenes nos armamos de amor, amor por el territorio, amor por nosotros mismos, por la patria, ese amor que no nos permite darnos por vencidos.

 

Los jóvenes hoy debemos tener claro nuestro rol principal en la trasformación de las realidades y ésta no es una tarea fácil, sobre todo para los que tienen aspiraciones de poder, jóvenes políticos, que en muchos casos pueden producir ese sin sabor de que como jóvenes hemos dejado de ser utilizados por adultos para ser manipulados por otros jóvenes, lo que es natural, la política queramos o no, es el arte de gobernar y para que exista la lógica de gobierno debe existir una cabeza, quien gobierna.

 

Pero ese no es el mensaje que quiero compartir, hoy particularmente desde este medio quiero motivarles a vivir cada día al máximo, a reconocer vuestro potencial y sacarle todo el provecho posible, si eres un joven político o pretendes serlo y estás leyendo la columna, esto es para ti, es para inspirarte; las condiciones de los jóvenes en Colombia son como el cariño de alguien que no te ama, es apático, sin interés y a veces tóxico y así como no puedes esperar que alguien que no te quiere se preocupe por tu bienestar, no esperes que la institucionalidad se preocupe por tu educación, por tu acceso laborar o por tu futuro. La apatía hacia lo jóvenes en Colombia nos demuestra que si queremos un futuro debemos construirlo nosotros mismo.

 

Sé cómo quien reconoce cuando no lo aprecian, cuando lo rechazan y ama te a ti mismo, lucha por tu país, por tu vida y trabaja para mejorar las condiciones de los jóvenes, de los adultos, de las mujeres, de los niños y niñas. Los jóvenes no podemos seguir con en el discurso y seguir recitando las palabras de Jaime Garzón “Si ustedes los jóvenes no asumen la dirección de su propio país, nadie va a venir a salvarlo. ¡Nadie!”, es momento de iniciar hacer política con amor, con disposición de servicio y siempre teniendo en mente que en algún momento seremos la institucionalidad y tendremos el poder de acabar con los tiempos de apatía y este será el mayor acto de amor.