“Durante los últimos años y hoy con mayor fuerza se ha podido evidenciar el rol de alta importancia que juegan los sectores agroindustriales en las estructuras productivas del mundo entero, y es que cuando el planeta atraviesa uno de los momentos más oscuros de su historia, estos sectores han tenido que seguir marchando para seguir satisfaciendo la demanda de alimentos a la población mundial.”

Durante los últimos años y hoy con mayor fuerza se ha podido evidenciar el rol de alta importancia que juegan los sectores agroindustriales en las estructuras productivas del mundo entero, y es que cuando el planeta atraviesa uno de los momentos más oscuros de su historia, estos sectores han tenido que seguir marchando para seguir satisfaciendo la demanda de alimentos a la población mundial.

La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura o más conocida como FAO establece como Agroindustria el conjunto de actividades manufactureras encargadas de procesar materias primas y productos agrícolas, forestales y pesqueros, obteniendo así, una gama de productos como lo son: alimentos, bebidas, papel, muebles, prendas de vestir, entre otros. Analizando las cifras se logra entender la importancia de este sector en la economía mundial, puesto su valor de mercado alcanza el 16% del comercio mundial y se estima que para 2050 la demanda global de alimentos aumente hasta en 70% debido al crecimiento generalizado de la población. Si se describe con detalle los componentes del sector, se puede denotar que consta de dos etapas fundamentales: generación de materias primas (Sector Agropecuario) y la transformación de esta para conseguir un producto final (Sector Industrial), es por ello por lo que los esfuerzos orientados a la potenciación del sector deben ser vistos de manera holística, logrando la aportación de valor en todo lo largo de la cadena.

Por su parte, Colombia se establece como un país con grandes oportunidades para el desarrollo agroindustrial, con claras ventajas competitivas en comparación con sus pares regionales, según la FAO, Colombia es el país número 22 de 223 países evaluados en disponibilidad de tierras para uso agrícola, además cuenta con aproximadamente 45 mil metros cúbicos per cápita de agua al año y si a esto se le suma la oportunidad política y social que brinda el posconflicto permitiendo el desarrollo económico de zonas geográficas golpeadas durante muchos años por la situación de guerra vivida en el país, se puede concluir que nos encontramos en un escenario propicio con miras hacia el futuro.

La agregación de valor en el sector agroindustrial es tema clave en el desempeño de este sector de la economía, la FAO establece que gran porcentaje de los productos agrícolas a nivel mundial se comercializan en forma de commodities, lo que los expone a una gran volatilidad de precios en el mercado, siendo un factor contraproducente para cada uno de los miembros de la cadena productiva, es por ello que la inversión en ciencia, investigación y tecnología debe ser orientada a la creación de productos diferenciadores en el mercado, diseño de procesos innovadores, eficientes y sustentables, que permitan el mayor grado de competitividad posible.

Teniendo en cuenta datos de la ANDI, el país en 2017 logro involucrar a 18 sectores económicos a través del sector agroindustrial, permitiendo aportar en promedio el 10% del PIB nacional equivalente aproximadamente a 28.325 millones de dólares, no obstante, tan solo el 35% fue contribuido por la industria manufacturera, indicando así, que la mayor participación corresponde a tan solo actividades de producción agropecuaria, es por ello, que se hace necesario promover e implementar planes gubernamentales que permitan lograr una transición en el tiempo hacia un modelo donde la mayor participación sea otorgada por el sector de transformación de productos, más no por el de generación de materias primas. Obteniendo con esto el posicionamiento de productos competitivos en el mercado nacional e internacional, que sobresalgan por su alto valor agregado y que puedan otorgar beneficios para todos los actores directos e indirectos de la cadena de valor del sector agroindustrial del país.

Sin duda alguna el panorama es favorable para el fortalecimiento y potenciación del sector agroindustrial colombiano, sin embargo, se hace evidente la necesidad de implementar reformas estructurales que permitan un desarrollo óptimo en las actividades llevadas a cabo tanto en el sector agrícola como en el manufacturero, esto con el fin de brindar un esquema y estructura orientada al progreso del sector, es decir, esclarecer una hoja de ruta que permita obtener los mayores beneficios con crecimientos escalables y sostenibles en el tiempo, por el bien de la sociedad colombiana se espera que los sectores públicos y privados logren concertar estrategias que impulsen con gran vigor esta oportunidad más que necesaria.